Misr El Adima
Misr El Adima o El Cairo antiguo, al sur de la ciudad, y paralelo a su vecina la isla de Roda, fue el lugar donde se levantó la fortaleza que rodeaba la ciudad de Babilonia. De sus puertas solo queda una, la hipotética tercera puerta, por donde se penetra a este menesteroso barrio, lleno de rincones: en él se encuentran gran parte de las antiguas iglesias coptas, además del mayor museo de arte copto del mundo.
El mejor modo de llegar es en metro, hasta la estación de Mari Girgis, situada directamente ante la tercera puerta, y el Museo Copto.
El museo, que data de 1910, alberga en su interior un extraordinario muestrario del arte copto a lo largo de la historia cristiana de este país.
Está dividido en varias salas, entre las que destaca la n1 13, donde se hallan varios iconos interesantes.
A mano derecha de la entrada interior (encharcado de agua) están los restos de una torre, la única que se mantiene de todas las de la fortaleza (de Babilonia). Al salir, a la izquierda del museo, se alza una iglesia que el viajero deberá visitar: se trata de la Iglesia Colgante, más conocida como Moallaqa.
Como su nombre indica, está suspendida entre la torre y la puerta sudoeste de la fortaleza. Fue consagrada a la Virgen María. Data del s. IV; a lo largo de la historia ha sufrido innumerables restauraciones, como la de 1775. Su interior guarda numerosos iconostasios e iconos, en su mayoría pertenecientes al s. XVIII.
Lamentablemente en el terremoto que sufrió la ciudad en octubre de 1992, fue una de las más afectadas.
Terminada la visita, se continúa hacia otra parte del barrio, para lo que se baja por la callejuela junto a las taquillas del museo. Tras cruzar un pequeño arco se llega hasta la iglesia de San Sergio, más conocida en árabe como Abu Serga, en honor de los dos soldados mártires, Sergio y Daco.
Los fundamentos datan de finales del s. IV; no obstante lo poco que queda (está siendo restaurada), se fecha en los ss. X y XI. La iglesia es más conocida por su cripta interior (actualmente inundada de agua), en la cual dice la leyenda que vivió la Sagrada Familia durante el tiempo que estuvo en Egipto.
Al salir y girando hacia la derecha, al final de la callejuela se halla la iglesia de Santa Bárbara, perteneciente a los ss. X y XII, ya que fue destruida y vuelta a construir. Es interesante su altar de mármol.
A la izquierda de la iglesia, se encuentra la antigua sinagoga judía de Ben Ezra.
En su lugar, en el s. VII hubo una iglesia perteneciente a San Miguel, destruida en el s. XI, reconstruyéndola los judíos en el XII.
Según cuenta el simpático personaje que la guarda, fue detrás de la misma, el lugar donde se recogió a Moisés, cuando las aguas del Nilo todavía llegaban hasta aquí.
Completa la visita a las iglesias de éste barrio, la ig
lesia y convento griego-ortodoxo de San Jorge. Para llegar es preferible retroceder todo el camino hasta la calle central. La iglesia, que pertenece al s. XIX está frente a la estación de metro. No es muy interesante y para su visita, las mujeres deberán llevar los hombros cubiertos.
Si su interés por conocer esta parte de la ciudad antigua persiste, es recomendable llegar hasta el final de esta misma calle y apreciar los restos de la antigua ciudad de El Fustat. De ellos solamente merecen la pena la mezquita de Amr Ibn Al As, construida en el 642. En 1798 y 1986 la mezquita experimentó sus dos últimas restauraciones.
Es impresionante su interior, con profusión de columnas blancas, sustituyendo a las primitivas, que solamente eran troncos de palmera.
En los alrededores aparte de poder visitar las ruinas arqueológicas de El Fustat, se puede ir hasta los restos de la iglesia El Adra, *La Virgen+ destruida hace pocos años durante un incendio provocado.
Cerca de aquí, se halla el Monasterio de Abu Seffein (san Macario), situado en la misma calle que la mezquita de Amr Ibn Al As. En su interior destacan varias iglesias, entre ellas la de la Virgen de Damchir.