Pirámides de Giza
¿Quién no ha oído hablar de las pirámides de Giza?, pocas son las personas que se aventuran a decir semejante singularidad.
En la meseta de la provincia de El Giza, justo en el límite de la ciudad con el desierto libio, se levantan tres de los monumentos pertenecientes a una de las siete maravillas del mundo antiguo; las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos. De estas, la más conocida y admirada de todos los tiempos, es la inmensa mole de piedras que forman la pirámide de Keops, símbolo eterno del Egipto Antiguo y moderno.
Hay varias maneras de poder llegar; en taxi, o con el microbús (blanco y naranja), n1 83 desde la plaza El Tahrir, apeándose en la esquina del restaurante Chirtus, al final de la avenida.
Tras pasar los más de 8 km de largo que tiene la avenida de las pirámides, o más conocida en árabe como Sharia Al Ahram (avda que fue inaugurada junto con el hotel Mena House por la Emperatriz Eugenia de Montijo en 1869, en conmemoración de la apertura del Canal de Suez), y haber dejado atrás los cientos de árboles en forma de pirámide que dividen la calle, se está ansioso de ver algo referente a ellas.
La edificación masiva de edificios precedentes, han ido cerrando la visión de estos monumentos.
Pero!, de repente se llega hasta el pie de la meseta y se exclama: Dios mío!, Qué hermosura! Parece un sueño, pero es una realidad. Como dijo Napoleón al verlas: Soldados, desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan!.
Una vez pasados los insistentes nativos, que ofrecen sus camellos para dar una vuelta a la explanada, hay que percatarse de las taquillas de los tickets. Estas se encuentran a mitad de la cuesta de acceso a la pirámide de Keops, en el lado derecho.
Aquí, en la provincia de El Giza, situada entre los 291 27= latitud norte y los 311 12= longitud este, los faraones de la IV dinastía (2614 a. de C. aprox), se hicieron construir sus lugares de enterramiento para su segunda vida.
El pionero en la construcción de una pirámide como lugar de enterramiento fue el faraón Snefru, quien levantó no sé sabe por qué, tres pirámides; la que se le atribuye en Meidum y las posteriores de Dahshur.
Su sucesor fue su hijo Keops, marido de Merimtes y Henutsen, que aproximadamente entre los 23 y 63 años que duró su reinado, levantó la Gran Pirámide (la más septentrional de las tres).
Según Herodoto (viajero e historiador griego, que visitó Egipto en el siglo V a. de C.), Keops fue un faraón violento, mandó cerrar los templos de los dioses, y dijo que el pueblo debía de gastar todo su tiempo al mandato del faraón. Su nombre original era Khufu, transformándolo los griegos a Keops.
Le siguió con las mismas intenciones su hijo Kefren o Khafra, en árabe. Este quiso construir una pirámide un poco mayor que la de su padre (más al sur), pero no le fue posible por muy pocos metros.
También a Kefren se le atribuye la edificación de la Esfinge, monumento con forma de león y cabeza humana.
Del matrimonio de Kefren y Khamerernebty I, nació Menkaure más conocido como Micerinos, constructor de la tercera pirámide (la más pequeña), de la explanada de Giza.
La primera pirámide, la más grande de las tres, es la que verá el viajero al subir la explanada.
Como ya se dijo anteriormente, su constructor fue el faraón Keops (IV dinastía). Las medidas son exageradas con 137 m de altura, pero en su origen fueron mayores con 146,82 m. Siendo la erosión la causa de su descenso, así como la mano del hombre su principal destructor, pues desde siglos, esta impresionante mole de piedras fue cantera para construir innumerables mezquitas y templos de la ciudad de El Cairo.
Si sus medidas son impresionantes, no lo son menos sus puntos de orientación, pues cada una de sus caras están orientadas exactamente hacia los cuatro puntos cardinales, con un margen de error de solo 3,40@.
No le queda nada de su revestimiento, ya que originalmente estaban cubiertas sus caras con caliza de Tura, procedente de las canteras de Al Moqattam, lo que le daba un aspecto completamente liso.
Está dividida en su interior por varias cámaras y pasillos. La entrada actual no se trata de la original, sino del túnel que excavó en el 820 un califa de Bagdad, con la intención de encontrar en su interior los tesoros del faraón. Para lo único que sirvió su misión fue para hallar el pasillo original de la puerta de entrada, situada justo encima de la actual.
El pasillo excavado por el califa, conduce directamente hasta la conocida Cámara de la Reina, aproximadamente a media altura de la pirámide. Desde aquí se pasa a lo que es llamado la Gran Galería; con el pasillo más grande (se entra de pie). Este lleva directamente hasta la Cámara del Rey; la más grande y en cuyo interior se halla un sarcófago de granito bastante deteriorado, en donde se cree se enterró la momia del faraón Keops.
Aunque los pasillos están bien acondicionados, con agarraderas, rampas de madera y muy bien iluminados, la entrada en el interior de esta misteriosa pirámide no deja de ser peligrosa para aquellas personas que padezcan claustrofobia o problemas respiratorios, ya que en horas de mucho turismo, la carencia de oxígeno se hace notar.
Con esto solamente se ha descrito una milésima parte de lo que es y ha sido esta pirámide a lo largo de los siglos; junto a sus enigmas y misterios, lo que la han convertido en uno de los monumentos más misteriosos de la tierra.
En 1954, el arqueólogo egipcio Ahmad Yussuf descubrió en la cara sur de la pirámide una gran fosa excavada en el suelo, al igual que habían encontrado otras dos en el lado este. La fosa contenía un gran barco de madera desmontado en 1.224 piezas.
En el mismo lugar del hallazgo se reconstruyó dicho barco, alcanzando unas dimensiones de 43 m de largo por 5 m de ancho.
Ahora el antiguo barco, utilizado por el faraón Keops para sus viajes hacia el Más Allá, se halla cubierto por una gran urna de cristal climatizada, lo que lo convierte en un bonito museo.
Frente al barco y sobre el lado este de la pirámide se hallan las llamadas pirámides satélite, pertenecientes a las reinas e hijos del faraón. Alrededor, también se pueden visitar otras tumbas de príncipes, soberanos y algunos sacerdotes, como las de Idu y Qar.
Aunque permanecen cerradas la mayoría del tiempo, algunas, si se encuentra el guarda se pueden visitar.
Se halla un poco más al sudoeste de la gran pirámide.
En la primera impresión parece más alta que la de su padre (Keops), pero lo cierto es, que está construida sobre una base más alta, además de tener sus caras mucho más inclinadas con 531 10=. En su origen la altura fue de 143 m, actualmente se ha reducido a 136 m.
Sobre su vértice todavía se conserva parte del revestimiento original de caliza de Tura, resaltando su color blanquecino. Contiene dos entradas, ambas en la cara norte. Una situada aproximadamente a media altura del suelo, la segunda (por la cual se entra), debajo de la anterior, al nivel de la base.
En 1818 el italiano Giovani Belzoni fue el primero que entró en su interior desde hacía miles de años. Aquí pudo recorrer su único pasillo, hasta llegar a la mayor de las cámaras (existen otras adyacentes, pero de menores dimensiones), en la que encontró un sarcófago en granito, vacío, junto a la tapa partida en dos pedazos.
En la parte exterior y sobre el lado este, se hallan los restos de una calzada que conducía directamente hasta el Templo del Valle.
Es la menor y más alejada de las tres, situada en el lado sur de la meseta de Giza. Su altura es de 65,13 m con un ángulo de inclinación de 511 10,30@.
En 1837 Howard Vyse entró en su interior, hallando un sarcófago de basalto con el nombre de Micerinos. Decidió enviarlo a Inglaterra antes de abrirlo, pero lamentablemente el barco que lo transportaba naufragó frente a la costa española de Cartagena.
El interior es el menos interesante de las tres, con un pasillo descendente que llega hasta la principal cámara (parecido al interior de la pirámide de Kefren).
En el lado sur se hallan las pirámides satélite, de las que se cree que la primera, perteneció a la reina Khameremebty II. También, y sobre el lado este se hallaba el Templo funerario.
Está situada en la parte sudoeste de la pirámide de Keops. Los árabes le llaman Abu El Hol (el padre del terror).
No se sabe quien la construyó ni porqué, pero esta estatua con cuerpo de león y cabeza humana, se cree que representa al faraón Kefren, por tanto se le atribuye dicha construcción a él.
Otros han dicho que fue edificada como guardiana del Templo del Valle.
Justo delante de sus garras, se puede ver la conocida estela de Tutmosis IV (XIX dinastía), sobre la cual se relata un sueño de este joven faraón, cuando se quedó dormido delante de la esfinge: se le apareció la esfinge en forma del dios Harmakis, diciéndole que si la liberaba de toda la arena que la cubría, llegaría a ser faraón. No se conoce el final del relato por hallarse en muy malas condiciones, pero lo cierto que este personaje aparece en todos los escritos como faraón.
Justo al lado de la Esfinge se halla el Templo del Valle, perteneciente al faraón Kefren, descubierto por Mariette en 1853. En él se encontró una bella estatua de este faraón en granito (ahora en el museo de El Cairo), de las 23 que se supone que había pegadas a cada uno de los pilares del interior.
Desde la parte trasera del templo se puede sacar una bonita foto de la esfinge, además de poder ver el pasillo que unía este templo con la cara este de la pirámide de Kefren.
Anterior a la entrada del recinto existen otras taquillas de entrada a la zona, por lo que existe la posibilidad de empezar el recorrido desde este lado.
Continuando por la calle Abu El Hol, se llega hasta el pueblo (o barrio) de Nazlet El Samman, característico por sus numerables tiendas turísticas; bazares, perfumes, y sobre todo sus institutos de papiro, donde aparte de poder comprar papiros de primera calidad, se hace una demostración de cómo se hacían en la antigüedad estas obras de arte.